Samper y Serpa, el dúo maligno

25 DE NOVIEMBRE DE 2017 / Abelardo De La Espriella

Ernesto Samper y Horacio Serpa son dos políticos de ingrata recordación para el pueblo colombiano: uno de los periodos más oscuros, vergonzosos y aciagos de la República, el proceso 8000, se produjo, en gran medida, como consecuencia de la falta de escrúpulos del expresidente de marras y de su escudero de cabecera, a la sazón Ministro de Gobierno. La campaña a la presidencia de Samper fue financiada por el cartel de Cali. Eso es un hecho probado, y, aunque el exmandatario insista en que todo fue a sus espaldas, para nadie con tres dedos de frente es un secreto que Samper y su círculo cercano tenían perfectamente claro que la plata con la que le robaron la Presidencia a Andrés Pastrana estaba “más sucia que un rancho solo”, como dice el vallenato.

ASPIRINA PARA EL CÁNCER

19 DE NOVIEMBRE DE 2017 / Abelardo De La Espriella

Y sucedió lo obvio en el Senado de la República: las mayorías “enmermeladas” terminaron cediendo a la presión extorsiva del régimen y vendieron por puestos y contratos (como suelen hacerlo) sus corruptas y putrefactas conciencias. Las canonjías y dádivas pesaron más que la salud de la República. Era de esperarse: con la clase de congresistas que tenemos, ningún buen augurio podrá materializarse. De esa caterva de mercaderes no sale un caldo.

LOS VERDADEROS CANDIDATOS DE SANTOS Y LAS FARC

5 DE NOVIEMBRE DE 2017 / Abelardo De La Espriella

La cosa es muy sencilla: Juan Manuel Santos y la izquierda radical han acordado (haciendo gala de la visión maquiavélica que los define) una estrategia para asegurarse el poder en 2018. A Santos le importa un demonio la paz; lo que añora es derrotar y encarcelar al expresidente Álvaro Uribe, a como dé lugar, y sabe que, imponiendo un gobierno de corte “mamertoide”, su otrora jefe la tendrá muy complicada. Por su parte, las Farc y sus amigos salidos del clóset quieren hacerse al control de la República, sin importar lo que haya que acometer, combinando todas las formas de lucha: “disidencias”, dinero en efectivo para comprar conciencias, alianzas políticas de toda índole, y, cuando sea menester, la intimidación del gatillo (han sido capaces incluso de contemporizar con Santos, representante por antonomasia de esa oligarquía que solían abominar y combatir). A Santos y a las Farc los unen el odio inconmensurable que sienten por Uribe y todo lo que él representa.

¡REBÉLATE, CONGRESO ARRODILLADO!

12 DE NOVIEMBRE DE 2017 / Abelardo De La Espriella

Por lo general, los seres humanos viven momentos determinantes en el transcurrir de su existencia, en los cuales deben sentar posiciones, hablar fuerte, generar precedentes o como, se dice coloquialmente, “pararse en la raya”. Lamentablemente, el carácter es un atributo de la personalidad muy escaso por estas tierras del Sagrado Corazón de Jesús: el colombiano promedio es conocido por ser acomodado, oportunista y flemático. La valentía, el arrojo, la gallardía y la altivez no son precisamente los rasgos más representativos de nuestra raza. Lo anterior explica de forma meridiana por qué, a pesar de la anarquía reinante, el pueblo aguanta los avatares indecibles incubados por el desgobierno del régimen santista, sin volcarse a las calles -como debería ser- a exigir los cambios que demanda la Patria.

LA TRAMPA DE PETRO

28 DE OCTUBRE DE 2017 / Abelardo De La Espriella

La estrategia política para revocar el mandato del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, es la muestra fehaciente del viejo adagio popular que reza que “el que fue no deja de serlo”, o, para traer a colación un dicho bien costeño, podría decirse que “puerca huevera no pierde el vicio”. Detrás de la supuesta maniobra democrática que pretende defenestrar a Peñalosa, está la “belleza” de Gustavo Petro. Sí; el mismo que casi acaba con la capital de Colombia. El señor exalcalde, fiel a sus “convicciones”, acude a todas las formas de lucha para lograr sus cometidos, al igual que cuando estaba en el monte, sin importar lo que a su paso deba destruir.